Vientre hinchado Vientre hinchado

Hacer abdominales (sobre todo, si se hacen correctamente) ayuda a mantener un vientre plano y tonificado. Sin embargo, en ocasiones, no basta con el ejercicio físico para reducir la hinchazón y algunas molestias. El vientre hinchado es un problema que produce malestar físico y estético. Unas personas son más propensas que otras a sufrir esta situación, que puede evitarse o minimizarse llevando a la práctica una serie de medidas en nuestros hábitos dietéticos.  
A continuación exponemos brevemente una serie de causas que favorecen la hinchazón y la solución de cada causa planteada:

Causa Solución
Comer deprisa: tragar sin masticar
De este modo, se traga más aire, lo que explica en parte la hinchazón abdominal. Al no masticarse lo suficiente, los alimentos ricos en carbohidratos que requieren mezclarse con la saliva para predigerirse (por acción de las enzimas salivares) llegan casi intactos al intestino y su digestión provoca fermentaciones que se traducen en indeseables gases.
Comenzar las comidas con alimentos que nos obliguen a masticar más los alimentos, como pan o ensaladas. Comer con palillos ayuda a comer más despacio y mejora la digestión, al tiempo que a menudo se come menos porque se percibe antes la sensación de saciedad. Servirse los platos por separado ayuda a tomar conciencia de la necesidad de comer más despacio.
Frituras en exceso
Digerir las grasas requiere más labor digestiva, es más costoso e influye en que se tenga sensación de plenitud o de hinchazón tras cada comida.
Un menú en el que abunden los empanados, los fritos, los rebozados, las croquetas, las patatas fritas, los guisos y los estofados puede ser muy variado, pero se excede con las frituras. Este es el modo de cocinado con el que el alimento absorbe más aceite.
Cocinar los alimentos a la plancha y acompañados de rehogados, estofados con poco aceite, al horno o al vapor en alternancia con las frituras. Para absorber menos aceite al freír, conviene añadir el alimento bien seco al aceite muy caliente (pero sin que humee), usar aceite de oliva (impregna menos al alimento) y dejar reposar los fritos en papel absorbente de cocina para que empape el exceso de aceite.
Bebidas Gasificadas
Tomar refrescos con gas hincha el vientre, incluso el agua con gas si se toma acompañado de las comidas.
Elegir agua y refrescos sin gas como bebida preferente y tomarla fuera de las comidas es un buen consejo para combatir la distensión abdominal.
Falta o exceso de fibra
La fibra debe tomarse en su justa medida, como todos los nutrientes. La escasez de fibra provoca estreñimiento, pero comer más fibra de la que el organismo tolera también es contraproducente, ya que puede provocar diarrea e hinchazón abdominal. Nosotros no digerimos la fibra, pero es fuente alimentación para las bacterias del colon.
Una alimentación aporta suficiente fibra si alterna frutas, ensaladas y verduras, algún alimento integral, frutos secos, frutas desecadas y legumbres. Si es así, no será preciso tomar extras de fibra en pastillas o en forma de salvado. . Iniciarse en el consumo de alimentos integrales es muy beneficioso para la salud. Además de que la densidad nutritiva de estos alimentos es mayor (tienen más vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes), proveen de enzimas con efectos positivos en el aparato digestivo como para combatir el vientre hinchado. Esto a su vez contribuirá a la adecuada motilidad del sistema digestivo./td>
Intolerancia desconocida a algún alimento
Entre las distintas intolerancias, la celiaquía (o intolerancia al gluten) y la intolerancia a la lactosa son las más conocidas. El malestar digestivo es el denominador común en este tipo de trastornos alimentarios.
Algunos de los trastornos digestivos más comunes que se identifican como consecuencia de este tipo específico de intolerancias son: dispepsia o digestiones pesadas frecuentes justo después de comer, digestiones lentas, tripa hinchada, diarreas y/o estreñimiento (uno u otro malestar, o alternancia entre ambos), gastritis, náuseas, vómitos. No suelen darse todos los síntomas en una misma persona, salvo que se esté muy afectado.
Si este tipo de trastorno no se resuelve con una alimentación adaptada y adecuada, con los años, puede degenerar en patologías crónicas como colon irritable, cefaleas o migrañas, entre otras.