Una de las cuestiones que más nos plantean nuestros clientes es cómo sabemos nosotros (entrenadores personales) cuál es el peso ideal de cada persona.
                  Todos, en mayor o menor medida, nos hemos hecho esa pregunta alguna vez en nuestra vida, sobre todo si normalmente hemos estado por encima de ese peso ideal.
                  Lo primero que hay que dejar claro es que las características de cada persona son únicas y exclusivas, y aunque puedan ser parecidas a las de otros, siempre serán sólo eso, parecidas.
                  Pero sí es cierto que podemos conocer a qué peso debemos, por lo menos, aproximarnos para no padecer obesidad o sobrepeso. De hecho, la OMS establece una tabla en la que podemos ver en qué franja nos encontramos:

CLASIFICACION IMC
Delgadez severa <16
Delgadez moderada 16-16,99
Delgadez aceptable 17-18,49
Normal 18,5-24,99
Sobrepeso <25
Preobeso 25-29,99
Obeso <30
Obeso tipo I 30-34,99
Obeso tipo II 35-39,99
Obeso tipo III <40

                  Para calcular nuestro índice de Masa Corporal (IMC) nos basta con hacer un cálculo fácil y rápido. Debemos dividir nuestro peso (expresado en kilogramos) por el cuadrado de nuestra altura (expresado en metros).
                  Sin embargo, esta clasificación no tiene en cuenta la composición corporal del individuo, entre otras cosas, porque lo que busca es poder “clasificar” a todas las personas del mundo sin darle importancia ni al sexo ni a la edad. De hecho, otra tabla que ofrece la OMS usando el IMC se usa para calcular la normalidad en cuanto al crecimiento infantil.
                  Es cierto que determinadas personas pueden tener un peso tal que, si usamos esta fórmula del IMC, nos arroje una cifra incluso escandalosa; es decir, que para lo que miden, pesan “más de la cuenta”. El ejemplo típico es el de los culturistas. Como es obvio, el cuerpo de un culturista tiene mucha masa muscular y muy poca cantidad de grasa.
                  Por eso, los entrenadores personales y nutricionistas utilizan otra vía para asesorar a sus clientes. Es el cálculo del Porcentaje de Grasa Corporal (PGC). En nuestro cuerpo tenemos grasa, músculos, piel, huesos, vísceras, líquidos, etc. y todo pesa, lógicamente. Para diferenciar la grasa del resto de tejidos debemos usar material específico ¿Sabías que puedes saber tu margen de mejora a corto plazo?”, que nos proporcionará la información necesaria para comenzar nuestro proceso de cambio.
                  A título orientativo, un hombre adulto y que desee “ver” sus abdominales en un espejo debe rondar el 10% de grasa corporal, mientras que en el caso de una mujer, hablaríamos de un 21% de gras corporal, aunque para establecer ese porcentaje es necesario conocer la edad del sujeto.
                  Sin embargo, salvo en casos de deportistas (profesionales o  aficionados) existe una gran relación entre el IMC y el PGC, por lo que la tabla anterior puede ser de gran ayuda para conocernos (primer paso), establecer un objetivo posible y realista (segundo paso) y actuar en consecuencia (entrenamiento y dieta=tercer paso).
                  Si necesitas más ayuda, puedes contactar con nosotros sin ningún tipo de compromiso, y te ayudaremos en cualquiera de los 3 pasos anteriormente citados.

¡¡Fuerza y ánimo!!