Una de las causas más comunes de desmotivación hacia el deporte está en el hecho de que no controlamos las variables que influyen en nuestro entrenamiento y no conseguimos los resultados esperados en el tiempo deseado. Cuando nos fijamos un objetivo, sea cual sea, debemos saber qué hacer con nuestro entrenamiento, tanto a nivel de esfuerzo como de descanso.
                  Da igual si nos referimos a un entrenamiento de carrera, de bicicleta, de natación o de fitness, el hecho es que debemos descansar un tiempo determinado para poder volver a realizar otro entrenamiento de calidad sin riesgo de lesión, y con perspectivas de mejora.
                  Pero esos descansos no siempre los tenemos previstos. Por eso, desde PROFESSIONAL SPORT, te ofrecemos una guía básica para determinar qué debemos hacer. descanso

ENTRENAMIENTO CARDIOVASCULAR

Existen diferencias entre las distintas prácticas deportivas a nivel cardiovascular, pero en definitiva, todas ellas se ven afectadas por dos variables: intensidad y duración.
                  Cuando la intensidad del entrenamiento oscila en torno al 60% de nuestra Frecuencia Cardiaca Máxima (FCM) podemos entrenar durante mucho tiempo (una sesión larga de entrenamiento está en torno a los 70 minutos). Esta intensidad nos permitirá repetir sesión pasadas tan sólo 24 horas (incluso 12 en los atletas de élite). Es una forma de trabajar idónea para intentar no lesionarnos (siempre nos podemos torcer un tobillo, por ejemplo, incluso sin entrenar) y conseguir reducir grasa, regular la tensión y mejorar la circulación.
                  El siguiente status se sitúa en torno al 80%. Con estas pulsaciones podemos trabajar durante un tiempo estimado de no más de 40 minutos (deportistas profesionales al margen), sin contar calentamiento ni vuelta a la calma o estiramientos, y debemos repetir la sesión en un tiempo no inferior a 48 horas. Es la mejor manera de aumentar nuestro nivel de fitness por cuenta propia, es decir, sin la presencia de un profesional del entrenamiento. Conseguiremos mejorar nuestras pulsaciones en reposo, aumentar el número de calorías consumidas en la sesión y aumentar la tensión de nuestros músculos, aún en reposo.
                  Por último, los entrenamientos en torno al 100% de nuestra FCM, si bien no es precísamente aconsejable, se deben ceñir a tiempos muy cortos (no más de 12 segundos), y debemos tener presente que el descanso debe ser de unas 72 horas, entre sesiones de este tipo. Son ideales para mejorar nuestra potencia, nuestra fuerza, la resistencia anaeróbica, y conseguir una quema de calorías realmente alta.
                  Por debajo de nuestro 60% son entrenamientos destinados a la recuperación de nuestro organismo, la iniciación al ejercicio, la quema de caloría proveniente de grasas o al disfrute del mismo, pero nunca podemos pretender una gran mejora física o estética con esa intensidad.

ENTRENAMIENTO DE FUERZA (pesas)

Cuando realizamos series de un mismo ejercicio cuyas repeticiones son 15 o más, estaremos trabajando nuestra resistencia muscular. Necesitaremos una recuperación breve (no más de un minuto) y un descanso de 24 horas para repetir la sesión (atletas de élite, aparte). Son ideales para mejorar la técnica de ejecución, iniciarnos en la musculación, reducir grasa corporal y reducir también el riesgo de lesión.
                  Al entrenar entre las 6 y las 12 repeticiones someteremos al organismo a un esfuerzo más intenso, por lo que la recuperación entre series será mayor (nunca más de 3 minutos) y el descanso será de entre 48 a 72 horas para repetir el entrenamiento. Ideal para ganar masa muscular, esculpir los músculos y aumentar nuestra fuerza.
                  Si tan sólo realizamos entre 1 y 4 repeticiones por ejercicio, estamos trabajando en torno(incluso por encima) a nuestro 90%, por lo que la recuperación será mayor (nunca más de 5 minutos), aunque podemos repetir la sesión pasadas 72 horas. Es un esfuerzo ideal para aumentar nuestra fuerza sin ganar peso, así como mejorar la velocidad de contracción de nuestra musculatura.

                  Esos descansos, tanto en términos de fuerza como a nivel cardiovascular, supone la clave para enfrentarnos a una nueva sesión de entrenamiento sin tener la sensación de no “poder más”. La extenuación nunca es una necesidad, sino una posibilidad; por eso, si descansas adecuadamente, podrás ver una evolución que te sorprenderá, tanto a nivel de cambio corporal (aumento o reducción de peso, aumento de masa o de tono muscular) como en términos de eficacia (mejora funcional de la tarea).
                  Ya sólo queda elegir correctamente los ejercicios, las series y repeticiones, y las ganas necesarias para abordar ese proceso.
¡¡Fuerza y ánimo!!