Una de las mejores maneras de saber con exactitud qué estamos haciendo en nuestro entrenamiento diario es el pulsómetro. Este aparatito tan sencillo nos da en tiempo real las pulsaciones a las que está trabajando nuestro corazón. La intensidad a la que entrenamos dará como resultado unas mejoras u otras.
                   Dependiendo de lo que queramos conseguir, debemos trabajar en unas pulsaciones determinadas; para conocer a qué pulsaciones debes trabajar, te presentamos el siguiente resumen:
                  Entre 50% y 60%: Es el primer nivel y se recomienda para recuperar después de grandes esfuerzos o para personas que sólo busquen el bienestar físico y mental. Serían actividades como caminar, ejercicios de movilidad, estiramientos o pasear con bicicleta en llano.
                  Entren 60% y 70%: Es el primer paso de actividad física propiamente dicha. Este ritmo mejora la salud  y reduce peso, reduciendo el riesgo de lesión. Esta intensidad nos va a permitir realizar esfuerzos de larga duración (más de una hora). Ejercitarnos con unas mancuernas de peso bajo o medio, senderismo sencillo o alternar la marcha con una carrera corta y suave sería un buen ejemplo.
                  Entre el 70% y 85%: Representa la zona ideal de intensidad para casi todos, y es la zona de entrenamiento deseable para mejorar nuestro nivel de fitness. Es el más eficaz para mejorar la forma cardiovascular y el más recomendable para amateurs de cualquier práctica deportiva, incluida la musculación. Representa una buena zona de trabajo, con buena progresión y mejora, y minimizando los riesgos, sobre todo a nivel cardiovascular. pulsaciones del corazón

                 

Entre el 85% y el 100%: Es la intensidad habitual de deportistas de élite, y ni siquiera ellos entrenan en su 100% todos los días, pues supone una intensidad realmente alta y la producción de toxinas en nuestro organismo. Además, para poder trabajar en esta franja se hace indispensable el uso de recuperaciones completas. Así, usaremos series cortas de running, natación o musculación, seguidas de una recuperación completa o casi completa (en torno a los 3-5 minutos). Hablamos de series de 1000 metros o distancias inferiores en running, sprint en bicicleta o series de potenciación en piscina.
                  Para poder estimar convenientemente el nivel de exigencia de tu entrenamiento, el pulsómetro se hace indispensable; de esta manera, sabrás en cada momento si debes acelerar, frenar, o incluso parar. Con el tiempo, aprenderás a conocer a qué ritmo estás trabajando sin necesidad de mirar tu pulsómetro, pues existen algunas técnicas básicas para conocer nuestra frecuencia cardíaca en términos de porcentaje.
                  Sin embargo, no todos disponemos del mismo tiempo para entrenar, las mismas instalaciones o incluso, las mismas ganas o motivación. Por eso, los profesionales del entrenamiento diseñan las sesiones de sus clientes en función no sólo de los límites y posibilidades de aquellos, sino también de su motivación y grado de sacrificio.
                  Esa es la razón por la que se realizan test físicos, además de cuestionarios de diversa índole, para poder ajustar perfectamente cada sesión a cada individuo.

¡¡Fuerza y ánimo!!