Todos solemos afirmar que entrenamos a tope cada vez que nos subimos a una cinta, salimos a correr a la calle, o hacemos diferentes ejercicios. Pero la realidad es que tan sólo apreciamos el carácter subjetivo del esfuerzo realizado, es decir, “lo que nos cuesta”. Pero eso no quiere decir que digamos la verdad cuando entrenamos a tope. La clave está en nuestras pulsaciones.
                  Tenemos dos maneras de acercarnos, siempre, a conocer nuestra frecuencia cardíaca máxima.
                  Aplicar una sencilla regla de tres a la siguiente fórmula (Haskel):
220-EDAD=100%FCM
                  Donde, si mi edad es de 30 años, tenemos que
220-30=190=100%
                  De esta manera obtenemos una primera aproximación a nuestra capacidad cardíaca máxima; según esta fórmula, nuestro corazón no podría latir más de 190 veces en un segundo, o entraría en parada, acabaría en un infarto.
                  Aunque es cierto que la fórmula de Haskel para estimar la frecuencia máxima de un individuo presenta complicaciones prácticas, sin embargo, es la fórmula más extendida para conocer nuestro límite dentro del mundo del fitness. Quizá sea porque aún la avala la ACSM (American College os Sports Medicine), y porque en recientes estudios se ha descubierto que es bastante precisa si se aplica sobre una edad determinada. esfuerzo físico
                  Sin embargo, en caso de que exista una gran diferencia entre la teoría y la práctica, optaríamos por utilizar la fórmula de Tanaka:
FCmax=211-0,8 EDAD (personas sedentarias)
FCmax=206-0,7 EDAD (personas entrenadas)
FCmax=208-0,7 EDAD (personas activas)
                  Si unimos las tres fórmulas, obtenemos una nueva, de aplicación general, para cualquier persona:
FCmax=208-0,7 EDAD
                  Esta es la fórmula más aceptada en la actualidad, si hablamos con un poquito de rigor, quizá debido a la riqueza de la amplitud de sus estudios, en los que llegaron a intervenir cerca de 20.000 sujetos. Su calidad le hizo ser aceptado en la ACC (American College of Cardiology).
                  Debemos recordar que el entrenamiento en intensidades superiores al 90% de nuestro límite no es aconsejable, debido a la relación que existe entre lo puesto en juego (paro cardíaco) y lo que intentamos ganar (aumentar nuestro nivel de fitness).
                  Con estas variables ya podemos empezar a conocer nuestro máximo potencial; sólo resta entrenar….

¡¡Fuerza y ánimo!!