Es cierto que todos nosotros, en mayor o menor medida, hemos sufrido esos dolores que conocemos como agujetas. Su denominación técnica es DMAT (Dolor Muscular de Aparición Tardía; Crabral y Pérez, 2001) y son el resultado de la ejecución de un esfuerzo físico al cual el organismo no está acostumbrado.
Pueden aparecer desde las 24 horas siguientes al esfuerzo hasta las 72, siendo su pico máximo de dolor acerca de las 48 horas. Y pueden tardar en desaparecer hasta 96 horas. Pero, ¿cómo se producen?
Lo cierto es que a día de hoy no existen evidencias científicas que puedan consolidarse como irrefutables; aún así, los expertos suelen coincidir en que sus síntomas son dolores musculares, pérdida significativa de la fuerza, rigidez e hinchazón (McHug y col., 1999 en Connolly y col., 2003), la impotencia funcional, el dolor a la palpación y la reducción del ROM (Range Of Movement; Miñarro, 2002).
Parece ser, según la comunidad científica, que esos dolores responden a roturas celulares en el tejido muscular, debido bien a baja forma física, bien a demasiado estímulo (esfuerzo) al que se ha sometido el másculo en cuestión.
En todo caso, supone una diferencia entre el esfuerzo realizado y la capacidad para asimilar ese esfuerzo por parte de los músculos. Incluso hay que tener en cuenta el úngulo de contracción y la velocidad de contracción (Conolly y Col, 2003).
Entonces, ¿Qué debemos hacer para no sufrir esos dolores?

agujetas ¿Dolor de Agujetas?

Lo cierto es que es un tema muy recurrente del saber popular, pues todos recordamos algunas recomendaciones acerca de beber agua con azúcar, o bicarbonato, amén de otros remedios caseros.
Lo que sí es cierto es que debemos realizar un calentamiento lo suficientemente amplio en el tiempo como para que el esfuerzo sea menos acusado por el organismo, así como seleccionar tipo de ejercicio, velocidad de contracción y volumen de entrenamiento.
De la misma manera, una buena fase de vuelta a la calma, o enfriamiento, terminando con unos buenos estiramientos nos ayudarán a disminuir esos dolores y a recuperar mejor y en menos tiempo.
Sin embargo, el hecho de que determinadas fibras musculares se rompan para regenerarlas posteriormente nos ayuda a evolucionar, a progresar, a ser más fuertes, más rápidos, más resistentes, más veloces…
La mejor manera de conseguir que esos dolores desaparezcan en poco tiempo y supongan una mejora es seguir practicando ejercicio físico, aunque teniendo en cuenta siempre el concepto de adaptación y progresión.
Por eso suponen el primer paso hacia nuestra mejora; no debemos temerlas, sino adaptar el ejercicio a nuestros límites y posibilidades, objetivos y estado de forma (actual y deseado), para poder “convivir” con ellas y superarlas en poco tiempo.

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